Hace más de 1000 años los árabes se asentaron
en tierras de nuestra región y se dedicaron a actividades preferentemente
pastoriles. Como consecuencia de este establecimiento surgió
la leyenda fantástica de “La Piedra Cantamora”,
que la tradición y la cultura popular han ido elaborando a
lo largo de todos estos años.
Cuenta la leyenda que una mora subía a la gran piedra y en
aquel punto alto, desde donde se divisa todo el pueblo, cantaba. Siempre
la hacia sin ser vista y después rápidamente se ocultaba.
La Piedra Cantamora se halla orientada hacia el medio día,
quizás la mora sintiera añoranza de su tierra y desde
allí, siempre mirando al sur, la recordaba con cánticos
típicos de esta. O tal vez esas canciones fueran oraciones
prohibidas en tierras cristianas y por ello lo hacia sin que la vieran.
Hoy, y desde hace años, esta simbólica piedra sirve
de punto de encuentro para jóvenes y niños, donde fantasías,
juegos y aventuras toman vida.